
Días de turbulencia.
De perspectivas, de caminos que se insinúan y, que más tarde, no terminan de cumplirse. Las emociones son complejas, rápidas, intensas. Si no se asimilan con serenidad, provocan acciones irreflexivas. Con consecuencias indeseables.
Cuando se cuenta con Valores sólidos, con Principios forjados, la emoción ayuda a la decisión, se integra en el pensamiento y el resultado, aunque pueda parecer impulsivo, irreflexivo ante ojos terceros, a largo plazo se demuestra inteligente y cabal.
Hay límites que no se acepta su paso.
Son los límites de nuestro mundo.
Proteger esos límites supone proteger nuestros Valores. Nuestra Identidad y nuestro Futuro.
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