El viernes murió el televisor que tenía en el comedor.
No lo echo de menos.
La de toxinas cerebrales que me estoy ahorrando no tiene medida.
Es algo así como dejar de fumar.
Estás acostumbrado a su compañia.
Más bien física que otra cosa.
Porque cenar con música, si no es en un restaurante, es como si me emocionase demasiado en casa. Y no como tranquilo. Así que encendía la tele.
Además desde que dejaron de emitir Dr. House ya no era lo mismo. Y CSI Miami ya no es lo que era.
No tengo en mis planes reemplazarla por otra.
Para lo que hay que ver.
The Motorcycle Boy
martes, 28 de octubre de 2008
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